El otoño tiene una forma especial de cambiar la luz.
Los días se acortan. Las sombras se alargan por el paisaje. Los interiores parecen más cálidos a medida que el mundo exterior se oscurece. Una ventana iluminada al atardecer de repente resulta más acogedora, o quizá un poco misteriosa. Octubre nos recuerda que la luz es algo que notamos más cuando está rodeada de oscuridad.
Los artistas llevan siglos entendiendo esta relación. La luz y la sombra pueden definir las formas y crear profundidad, pero también pueden crear un ambiente, dirigir nuestra atención y contar una historia. A veces, lo que un artista decide no revelar es tan importante como lo que nos deja ver.
